Series de nuestra infancia: Aquellos mediodías.

Hoy es viernes. Por fin. Y parece que pinta buen tiempo en toda España. Como no tengo noticias amables que contarles, para que empiecen el finde con el pie derecho (lo más reseñable es el nuevo castigo de 7.1 que la Tierra le ha inflingido a Japón) pues vamos a echar la vista atrás. Imaginen que hace calorcito. Imaginen que son niños. Han comido. Encienden la tele, y…

Falcon Crest. Al lado de su gran competidora, Dinastía, este culebrón parece el Quijote de lo bien escrito que estaba. La verdad es que era emocionante cómo se iban liando las cosas hasta llegar a la finale de turno: que si ahora hay un incendio, que si ahora se cae un avión con todos dentro, que si disparan a no se sabe quién… El casting no podía ser más inteligente: El caballero, el barbitas, el latino, el rubito. Todo para ocupar semana tras semana las portadas de las revistas relacionadas con la tele. ¿Y ellas? La mala, la loca, la ligerita de cascos… La familia que se putea unida, permanece unida.

Cheeese...

El coche fantástico. El coche sí era fantástico pero la auténtica revolución era el chico playboy, Michael Knight. Por más que leía en la Tele Indiscreta que tras ser disparado, fue sometido a una operación en la que le pusieron un chip que le relacionaba con Kitt nunca vimos prueba alguna en el show de que esto existiera. Mientras, el hoy caído en desgracia Hasselhoff, salía sin camiseta en cuanta publicación femenina tocara. Luciendo pelo (el de la cabeza y el del pecho) y siempre, siempre, con esa pose tan cansina de pulgarcitos para arriba. Fue tal su éxito que llegó a triunfar hasta en el mundo de la canción. Eso sí, sólo en Alemania. Un mercado muy propicio para todos los subproductos.

Ahora sí que necesita a Kitt.

Tenemos que mencionar ahora una serie de unos hombres acusados injustamente. Si tenías pasta, y si tenías suerte, quizás podías contratar al Equipo A para tomarte la justicia por tu mano. Vamos, la inspiración de los Miami. Con un esquema más rígido que el de los Power Rangers, siempre siempre se planteaba el problema, el acosado iba en busca del quinteto que le ponía a prueba con Hannibal disfrazado, cogían el trabajo (un día podían cobrar y otro lo hacían por amor al arte) iban al foco del conflicto donde resultaba que las cosas no eran tan sencillas. En el trayecto tenían que sedar a M.A. para volar (en un 85% de las ocasiones) y lo resolvían todo en plan McGiver, reforzando con chatarra un vehículo cualquiera que se convertía en una máquina de matar. Recientemente han hecho una peli que no estaba nada mal.

Ahí tienen los autógrafos. Impriman en alta calidad y farden.

Cambiamos un poquito de tercio y nos quedamos ahora con algo que no sabemos si era un mosquito, un helicóptero teledirigido… ¡Nooooo! ¡Era el Gran héroe americano! La serie empezó teniendo su gracia pero yo tengo el recuerdo de verla ya por inercia, o sea que de pequeño ya me aburrían los episodios así es que estoy huyendo de las reposiciones como de la peste. Recuerdo con especial horror un episodio sobre “la cuarta dimensión” o algo así. Bueno, el caso es que Connie Selleca estaba más sosa que en Hotel y poco más que reseñar, aparte de que se dice, se cuenta, se rumorea que el show tuvo problemas con la DC que les denunciaba cada dos por tres por “inspirarse” en Superman. Creo yo que esto es una filtración de la propia productora para darse importancia porque si yo hubiera sido “la casa de las ideas” ni me habría inmutado por un subproducto así.

Ricitos de oro al rescate

Siguiendo con la ciencia ficción y tomando a Dirk Benedict como gancho, comentaré de pasada la serie Galáctica que ha visto en los últimos años un remake de gran éxito. No obstante, y no voy a hablar más que del apartado artístico, no me negarán vds. que en los ’80 se le había cogido muy bien el punto al diseño de naves, vestuario… No sé, es que los productos de la época tienen una magia (a nivel visual) que a día de hoy no consiguen. Aunque el robot del niño fuera un peluche y los malos unas armaduras de plástico.

Buena portada la de la BSO ¿no?

Y me despido con una serie de la que sólo tengo el vago recuerdo de un aerodeslizador por el desierto. Pero sí que me acuerdo de sentarme a verla todos los días, en casa de mis abuelos. Supongo que caería en agosto. ¿Su título? La fuga de Logan.

¡Corre Logan, corre! No me acuerdo de por qué te persiguen, pero tú corre...

¿Mañana mooore? Quizás, quizás, quizás…

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