Sonríe…

13/09/2010

Durante una década había sido la cantante del grupo de pop más importante que ha dado este país. Así es que la compañía discográfica lo tuvo claro: Qué mejor que colgarle la etiqueta de “la voz del pop español” para promocionar su primer disco en solitario. Y eso, señores, es un título que puede pesar.

Es cierto que Ana Torroja está indisolublemente ligada a la banda sonora de, al menos, un par de generaciones. Y no sólo en este país. Pero cuando tu última experiencia como cantante es la de lidiar, noche tras noche, con miles de espectadores que esperan oirte, y tú te plantas frente a ese toro que son dos horas y media de espectáculo, hinchada a corticoides, con más pundonor que “capote”, bien se te puede crear un trauma que te haga no querer saber nada de la música durante ese descanso de Mecano que, a la postre, fue (casi) definitivo.

Cuando se planteó volver al ruedo, le costó Dios y ayuda encontrar una voz que, en sus propias palabras, se había quedado como olvidada: Contaba en las entrevistas que era como si a sus espaldas tuviera un par de tíos tirándole de las cuerdas vocales para atrás para que no saliera. Jose Carlos Parada fue su “vocal coach” en ese Puntos Cardinales que, tras muchas vicisitudes (productores que desaparecían y demás) arrancó con un single preciosista, una versión de Bette Midler que la aupó al número uno. Pese a la gran producción de Tony Mansfield, el disco sólo contaba (además de con A contratiempo) con Te he querido tantoPartir (cantada con una voz que desentonaba totalmente del tono del disco), una simpática e inspirada Tal para cual y Como sueñan las sirenas (y su celebrado remix de los Pumpin’ Dolls) para salvar la cara al retorno más esperado que ha conocido el panorama musical patrio, hasta el de los Héroes del Silencio. El resto eran canciones cuyos textos no pasaban del aprobado, especialmente para alguien que ha paseado por medio mundo Aire, El fallo positivo y un sinfín de joyas más.

A la decepción generalizada, no sólo por su primer disco sino por el retorno sin gira del trío, le siguió su siguiente trabajo, Pasajes de un sueño, producido por Andrés Levin y Arto Lindsay. Ya no te quiero fue un éxito en radio pero la gente no se fiaba de que el disco fuese a estar a la altura de las expectativas. Ana se reafirmaba en los registros que había utilizado para cantar su primer album como solista, pero en esta ocasión el trabajo fue, si cabe, menos redondo todavía. A día de hoy, aparte del primer single, quizás cabría recordar Dulce pesadilla y, arañando, arañando… Bésame y Cachitos de un sueño.

Girados, la gira que realizó con Miguel Bosé por medio mundo con el dueto Corazones por bandera, le hizo volver a pisar un escenario, cosa que no había hecho desde que se subiera a cantar con Presuntos Implicados en Valencia Cada historia para el disco en directo del grupo (Colaboración que no vería la luz hasta la reedición del mismo, por un conflicto entre BMG y Warner) El público estaba deseando volver a verla y ella demostró que, si bien podía ser que no hubiese encontrado su personalidad sin los Cano, todavía tenía lo que había que tener para mover a toda una plaza de toros llena, o lo que se le pusiese por delante.

La Torroja se fue a Francia y allí alumbró un disco, homónimo, para ese mercado, que se lanzó con un prometedor Mes prières. Pese a que la canción estaba al nivel de las de Mecano, y a incluir un dueto con Patrick Bruel (Qui a le droit) no pasó nada con el disco, pero esta producción le hizo encontrar el norte, junto al productor Eric Mouquet y, tras regresar  a España, realizó su producción más redonda hasta la fecha. Veinte mariposas, Quién dice, Me basta con creer (adaptación al castellano de Mes prières), Frágil (que daría título al disco), Cuatro días, Menos, más… demostraron que Ana podía brillar de nuevo sola. Y lo hizo con una gira que fue un éxito de público considerable, donde cantó como antaño y bailó como hacía tiempo que no bailaba: Con una naturalidad en las coreografías que se echaba de menos en las dos últimas giras del grupo. No obstante, ni la calidad del disco ni la gira frenaron una caída en ventas que alertaban de que, tras tanto tiempo sin definir su personalidad, podía haber perdido su estatus de primerísima figura.

Dos grandes éxitos consecutivos: El dueto Duele el amor con Aleks Syntek y la versión que hizo de No me canso para su recopilatorio (de título Esencial) despejaron las dudas. Si el tema es bueno, la Torroja es capaz de hacerlo brillar como ninguna y a la oficina de management se le ocurrió volver a poner en su garganta las canciones con las que conoció la gloria. La producción de Syntek fue valiente y los resultados notables en lo musical. Esta valentía hizo que el público criticase (en mi opinión, de manera sangrante) la versión de Hijo de la luna con mariachi , y la compañía dio marcha atrás en la elección de sencillo, lanzando este Me cuesta tanto olvidarte con una versión menos arriesgada (Los amantes) Si bien el disco tampoco funcionó como se esperaba (ni mucho menos) la gira La fuerza del destino fue un éxito espectacular liándola por donde pasó, hasta en el exigente Festival de Viña del Mar, con un público entregadísimo.

Tras varios problemas en el ámbito personal, conocidos por todos por su condición de figura pública, llega su nuevo y esperado disco, Sonrisa.

La canción elegida para el retorno es la que da título a este trabajo y, tras llevar escuchándola más de un mes, he de decir que si bien me entró a la primera, no estoy seguro de que me termine de llenar. A veces me pasa con las canciones que son tan claras, que me parecen tan “de libro” que siento que no me terminan de dar algo… Y como diría Maira Gómez Kemp -Hasta aquí puedo leer- porque no conozco nada más de esta Sonrisa. Mañana me lo compraré, lo oiré y todo lo que leas después del próximo punto y aparte será ya con conocimiento de causa. Eso sí, como me sucedía con el disco del Pescao, me apetece comprármelo y eso, en los tiempos que corren en la música, para mí ya es mucho.

SONRISA: MI OPINIÓN

Antes de nada, vaya por delante que a la Torroja le tengo un cariño especial porque fue con ella con quien debuté como autor, con dos temas que se preprodujeron pero que no acabaron de ver la luz. Por eso, ayer, tras realizar la primera escucha completa del disco, decidí darme un paseo para aclararme. De este paseo salí con una idea: Ana tiene la cualidad como intérprete de cantar, como si fueran de su puño y letra, cualquier canción (aunque en este disco ha experimentado poco con diferentes registros, la verdad) y Andrés Levin ha hecho un buen trabajo de chapa y pintura, muy acertado en cuanto a arreglos y sonido. El problema es el de siempre: Cuando uno elige canciones para un repertorio y, como es el caso, depende sólo del buen gusto y no de la propia inspiración para cerrarlo,  tan sólo tiene que preguntarse antes de grabar una canción qué quiere contar y qué aporta el tema a su carrera. Tras Frágil, este era el momento de terminar de apuntalar un repertorio interesante (pensando, incluso en los directos) y, por imponer un concepto de antemano en vez de construir sobre las mejores canciones posibles, creo que es un disco fallido que, aunque tiene una escucha agradable de principio a fin, no va a servir para afianzar la carrera de Ana.

Tras una primera escucha, me descubrí haciendo una especie de listado de canciones por preferencia. El problema es que el criterio que mi subconsciente usaba era el de qué canción me había parecido mejor que otra (en el sentido de menos mala) y, dicho esto y para ser justo, no puedo dejar pasar más tiempo sin decir que también es cierto que este disco cuenta con Soy, una belleza de canción que, si no es lo mejor que ha grabado fuera de Mecano, está muy cerca de serlo.

De todos los discos que ha grabado en solitario, Sonrisa es el que tiene un mejor arranque. Tanto el tema que da título al disco como Tu habitación helada entran como un tiro. Pero es llegar el tercer tema, Ana, y uno ya empieza a temerse lo peor; que las ya comentadas virtudes del tándem Levin- Torroja, a la que te piden una sonrisa, te hacen “mirar al pajarito” para que te distraigas y no te percates de que están maquillando canciones demasiado insustanciales (pequeñas, incluso)  Te tengo se aprovecha de su situación en el tracklist para destacar más de lo que debiera. Las melodías son preciosas, pero adolece de no tener alrededor más canciones de peso que la convertirían en ese necesario divertimento que todo buen disco debe tener. A Sueña se le ha hecho un traje de alta costura que, siendo perfecto y a medida, no esconde que la canción es poco más que una más.

Pasado el ecuador del disco, por fin, la joya de la corona: Soy. Una balada con frases que te dejan noqueado. Me repito, una belleza de canción. Cuatro minutos y pico dura el sueño del que nos despierta A corazón abierto, canción que, entre tanto buen rollo, me trae a la cabeza a la vocalista, en plena promoción de Frágil, diciendo cómo había aprendido de su Pasajes de un sueño los caminos que no le venían bien y, casualidades de la vida, el tema se despide con una salida muy similar a la de Cachitos… Reincide en Porque te quiero. Ver cuántas personas han escrito Tiempo, mmm… Y esa salida grandiosa, la empequeñece todavía más. Cuando llega De mi lado (el dueto con Bosé) uno respira aliviado porque, al menos, en su no ir de nada, mola (por lo juguetona)

Trece años después de empezar su carrera en solitario, con cuatro discos (y medio en francés) de canciones originales, y todavía habría que hacer encaje de bolillos para montar un concierto con sus temas a la altura de lo que cabe suponer a una estrella de su entidad. Desde luego, utilizando este disco de base, en el típico bolo en el que la mitad del show es el último trabajo y la otra mitad los mejores temas grabados hasta él, no lo va a conseguir. Y eso es una pena.

Hasta aquí me he comprado todos los discos de Ana el día que han salido. A partir de ahora, me lo pensaré.

Mi nota: 6/10 (En mi época de estudiante esto era un bien)

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4 comentarios

  1. A mí, Ana Torroja, siempre me gustó. Lo que he escuchado de ella tras Mecano, me llega. Quizá yo no se ver todo lo que tu dices (en encaje de bollillos para mejorar esas letras). No soy más que una simple melómana, que cuando me gusta algo es difícil que cambie de opinión . Como dice una de tus letras ” … si dije te quiero te querre todo la vida …”.El estilo y la voz de Ana me emocionaron, me sorprendieron, me gustaron y actualmente me sigue impactando y gustando.
    No pondría un 6 yo le daría el 9.

  2. Uy, el “Yo ya no te quiero”, que se puede sustituir por “desvío al paraíso”, jejeje.

    A mí el single me gusta, pero como bien dices, no entiendo porqué no encuentran un repertorio brillante para ella. ¿Quizá los autores de calidad saben que no va a vender y no trabajan para ella?

  3. Creo que la nota, te la has repensado hasta subirla………

  4. Solo decir (¿quién a quién?) http://www.youtube.com/watch?v=1PMYixpKFZk&feature=fvst


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